La bomba de tiempo de Petro-Perú: US$120 millones en deuda que amenazan el corazón petrolero del país
Juan Garate • Asesor Financiero en Reevalúa
Cuando las petroleras que producen la mitad del crudo nacional escriben una segunda carta al presidente en menos de dos meses, no es una simple queja corporativa: es una señal de alarma que nadie debería ignorar.
La situación está llegando a un punto crítico. Seis empresas petroleras que operan en Piura y Tumbes acaban de enviar una nueva misiva urgente al presidente José Jerí, reiterando una solicitud que ya hicieron el 2 de diciembre: necesitan reunirse de inmediato para resolver una deuda que Petro-Perú ha acumulado con ellas y que ya supera los US$120 millones.
¿Por qué debería importarte? Porque estas empresas no son actores menores en el tablero energético peruano. Estamos hablando de los productores del 50% del crudo nacional y de quienes suministran el 30% de la carga de la Refinería de Talara, esa joya modernizada que costó miles de millones de dólares y que se suponía iba a cambiar el panorama energético del país.
El efecto dominó que ya empezó a caer
Las petroleras del noroeste —OIG, Unna, Olympic, Petromont, GTG y Panda Energy— no están exagerando cuando hablan de "ruptura de la cadena de pagos". El problema ya dejó de ser de ellas para convertirse en un problema de todos.
Lo que está pasando:
- Han seguido suministrando crudo a la Refinería de Talara durante más de un mes sin recibir pago
- Ya no pueden cumplir con sus proveedores locales, muchos de ellos pequeñas empresas vinculadas a comunidades de las zonas de influencia
- Más de 15,000 trabajadores y sus familias están en riesgo directo
- Las inversiones en exploración y explotación están amenazadas
- El pago de regalías al Estado está comprometido
- La vigencia misma de los contratos petroleros pende de un hilo
Este no es un drama corporativo: es una crisis que amenaza con paralizar el motor energético del norte del país.
Las cuatro salidas de emergencia que piden las petroleras
En su carta al presidente Jerí, las empresas no se limitan a quejarse. Presentan un paquete de medidas concretas que consideran indispensables para evitar el colapso:
1. Amortización total de la deuda vencida
Los US$120 millones+ que Petro-Perú debe pagar ahora. No hay plan de reestructuración que funcione si el pasado no se resuelve.
2. Aseguramiento de flujos para deuda por vencer
No basta con pagar lo atrasado. Necesitan garantías de que los pagos futuros sí llegarán a tiempo.
3. Suspensión temporal del pago de regalías e inversiones contractuales
Si Petro-Perú no les paga, no pueden pagarle al Estado. Es matemática simple.
4. Acceso a infraestructura de Petro-Perú para comercializar directamente
Esta es quizás la medida más reveladora: si la petrolera estatal no puede o no quiere comprar el crudo, que al menos permita a los privados usar sus instalaciones para venderlo a terceros.
¿Ves el patrón? Las petroleras están básicamente pidiendo un salvavidas para no hundirse con Petro-Perú.
Las señales que debes monitorear
Este caso no ocurre en el vacío. Hay contexto que explica por qué llegamos aquí:
📊 Señales del mercado:
- Petro-Perú arrastra problemas financieros estructurales hace años
- La Refinería de Talara, aunque modernizada, opera con márgenes apretados en un mercado volátil
- El Estado peruano ha tenido que rescatar a la petrolera repetidamente
- Las petroleras privadas del norte han mantenido producción estable mientras sus cuentas por cobrar explotan
🔍 Lo que viene: Si esta reunión con el presidente no se concreta en los próximos días, o si se concreta pero no resulta en acciones concretas, podríamos ver:
- Reducción de producción por parte de las petroleras (no pueden seguir operando sin liquidez)
- Despidos masivos en el sector
- Caída en la recaudación de regalías petroleras para el Estado
- Riesgo de desabastecimiento de combustibles a nivel nacional
¿Qué significa esto para los mercados y tu bolsillo?
Para las empresas del sector energético:
La crisis de Petro-Perú genera incertidumbre en toda la cadena. Las distribuidoras de combustibles, las empresas de transporte que dependen de suministros estables, y los proyectos de exploración en marcha están observando esta situación con lupa. Una paralización de la producción en el noroeste tendría efectos inmediatos en precios y disponibilidad.
Para los inversionistas:
Este caso expone una vez más los riesgos de hacer negocios con empresas estatales que operan bajo lógicas políticas más que comerciales. Las petroleras privadas están aprendiendo una lección costosa sobre diversificación de clientes.
Para los consumidores:
Si bien el impacto inmediato no se sentirá en el surtidor de la gasolinera mañana por la mañana, una interrupción del 50% de la producción nacional de crudo tendría consecuencias inevitables en precios y disponibilidad de combustibles en cuestión de semanas.
La pregunta incómoda que nadie quiere hacer
¿Por qué Petro-Perú, que tiene una refinería modernizada y recibe el crudo de estas empresas, no les puede pagar? Las opciones no son alentadoras:
- Opción A: No está generando suficiente flujo de caja vendiendo los combustibles refinados
- Opción B: Está generando el flujo pero lo está usando para cubrir otros compromisos o ineficiencias
- Opción C: Tiene los recursos pero existe una disfunción administrativa que impide los pagos
Cualquiera de estas tres opciones revela problemas estructurales graves en la petrolera estatal.
Conclusión: Cuando la política energética choca con la realidad del mercado
En reevalúa hemos insistido en una idea fundamental: el análisis económico serio requiere mirar más allá de los titulares y entender las conexiones entre los actores del mercado. Este caso de las petroleras del norte es un ejemplo perfecto.
No se trata solo de una disputa comercial entre privados y una empresa estatal. Es una ventana que nos permite ver cómo las decisiones políticas sobre Petro-Perú —mantenerla operando pese a sus problemas estructurales, rescatarla repetidamente, no abordar sus ineficiencias— terminan generando externalidades negativas que se expanden por toda la economía.
Para los lectores de reevalúa, esto es precisamente el tipo de análisis que necesitan para tomar decisiones informadas: entender cómo una deuda de US$120 millones en Talara puede terminar afectando el precio de la gasolina en Lima, las inversiones en el sector energético, y la credibilidad del Perú como destino para proyectos extractivos.
¿Quieres seguir recibiendo análisis profundos sobre las crisis que realmente importan para tu negocio y tus inversiones? Regístrate en reevalúa y accede a contenido exclusivo que conecta los puntos que otros medios dejan sueltos.