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Crecimiento Económico de China: Un Análisis Actual

6 min de lectura
Crecimiento Económico de China: Un Análisis Actual

Juan Garate • Asesor Financiero en Reevalúa

5% Suena bien. Suena a meta cumplida. Suena a que la segunda economía del mundo sigue su curso sin mayores sobresaltos.

Pero los números, a veces, mienten por omisión. Y este 5% esconde una historia de consumo débil, deuda inmobiliaria sin resolver y una dependencia de las exportaciones que tiene fecha de vencimiento.

La cifra y su contexto

China anunció que su economía creció un 5% en 2025, cumpliendo —apenas— la meta oficial de "alrededor del 5%". Es el mismo ritmo que en 2024. Y es, también, uno de los crecimientos más bajos de las últimas décadas para el gigante asiático.

El cuarto trimestre cerró con una expansión del 4.5%, en línea con expectativas pero con una clara desaceleración hacia fin de año.

"El impacto de los cambios en el entorno externo se ha profundizado", admitió Kang Yi, de la Oficina Nacional de Estadística. Y luego agregó algo que, en el lenguaje cauteloso de los funcionarios chinos, equivale a encender todas las alarmas: "La contradicción interna de una oferta fuerte y una demanda débil es evidente. Aún persisten muchos problemas".

Cuando un funcionario chino dice que "persisten problemas", el resto del mundo debería prestar atención.

El problema que nadie quiere nombrar

Hagamos una pausa en los titulares y miremos lo que realmente está pasando.

El consumo interno no despega. El comercio minorista —ese indicador que mide lo que la gente realmente compra— creció apenas un 0.9% en diciembre. Es el registro más bajo desde los peores meses de la pandemia en 2022.

Para el conjunto del año, las ventas al por menor desaceleraron a 3.7%, desde el 4% en 2024. La tendencia es clara: los chinos están comprando menos.

¿Por qué? La respuesta tiene varios capítulos, pero el principal se llama crisis inmobiliaria. Durante décadas, los hogares chinos invirtieron su riqueza en propiedades. Ahora, esas propiedades valen menos. Los desarrolladores quiebran. Los proyectos se abandonan. Y la confianza del consumidor —ese intangible que mueve economías— se ha evaporado.

Zichun Huang, analista de Capital Economics, lo resume sin anestesia: "Las cifras generales posiblemente exageren la fortaleza de la economía".

La muleta de las exportaciones

Si el consumo no funciona, ¿cómo llegó China al 5%?

Exportaciones. El crecimiento estuvo impulsado principalmente por las ventas al exterior. Es la muleta que sostiene a una economía que, internamente, cojea.

"La actividad de diciembre sugiere que el crecimiento productivo ganó algo de impulso al final del año, pero eso se debió en gran parte a la resiliencia de las exportaciones", señala Huang.

La producción industrial creció un 5.2% en diciembre, ligeramente por debajo del 5.8% del año anterior, pero todavía positiva. El problema es que este modelo tiene un límite. Y ese límite tiene nombre: Donald Trump.



El factor Trump

El regreso de Trump a la Casa Blanca hace un año reactivó la guerra comercial entre las dos mayores economías del mundo. Los aranceles volvieron. Las restricciones se endurecieron. Y las exportaciones chinas a Estados Unidos cayeron un 20% en 2025.

Xi Jinping y Trump alcanzaron una tregua provisional en octubre, acordando una pausa en las medidas más restrictivas. Pero las treguas, por definición, son temporales. Y la incertidumbre sobre el futuro de la relación comercial China-EE.UU. sigue pesando sobre las decisiones de inversión y producción.

Huang anticipa lo que muchos prefieren no escuchar: "Esperamos que el crecimiento de este año sea al menos ligeramente inferior al del 2025".


Las medidas de Pekín

El gobierno chino no está quieto. Ha relajado la política fiscal, está subsidiando la compra de productos para el hogar y promete que las políticas para fomentar el consumo continuarán en 2026.

"La implementación gradual de políticas para eliminar restricciones irrazonables en el sector del consumo respaldará el crecimiento del consumo", aseguró Kang.

Pero hay un problema con los subsidios: su efecto se agota. Huang señala que la caída en las ventas minoristas de diciembre podría reflejar precisamente eso: el impacto menguante de los estímulos al consumo.

Cuando necesitas subsidiar para que la gente compre, y aun así las ventas caen, el problema es más profundo que la política fiscal.


Lo que satisface de estas cifras

  • Meta cumplida. China logró el 5% que se propuso, lo que da credibilidad a su planificación económica.
  • Resiliencia exportadora. A pesar de la guerra comercial, los productos chinos siguen encontrando mercados. La caída con EE.UU. no colapsó la demanda global.
  • Reconocimiento oficial de problemas. Que las autoridades admitan públicamente las debilidades internas es un primer paso para abordarlas.

Lo que satisface menos

  • Crecimiento de baja calidad. Depender de exportaciones mientras el consumo interno se estanca es insostenible a largo plazo.
  • Crisis inmobiliaria sin resolver. El elefante en la habitación sigue ahí, destruyendo riqueza de los hogares y confianza del consumidor.
  • Efecto menguante de estímulos. Si los subsidios ya no funcionan, ¿qué herramientas le quedan a Pekín?
  • Incertidumbre comercial. La tregua con Trump es frágil; cualquier escalada golpearía las exportaciones, el único motor que funciona.
  • Tendencia a la baja. Los analistas esperan que 2026 sea peor que 2025. No mejor.

Implicancias para Perú y la región

Para exportadores de materias primas:

  • China sigue siendo el principal comprador de cobre, hierro y otros minerales. Un crecimiento más lento implica menor demanda.
  • Los precios de commodities podrían enfrentar presión a la baja si la desaceleración se profundiza.

Para el comercio bilateral:

  • Las importaciones chinas de productos peruanos dependen de la salud del consumo interno chino. Si los hogares compran menos, la demanda de alimentos y productos importados también cae.

Para inversionistas:

  • La incertidumbre sobre China afecta el apetito de riesgo global. Mercados emergentes como Perú pueden sentir el impacto en flujos de capital.

Para la política económica regional:

  • Diversificar mercados de exportación ya no es una opción: es una necesidad. Depender excesivamente de China tiene riesgos crecientes.

El 5% de China es como esas fotos de Instagram donde todo se ve perfecto. Cumple con las expectativas. Luce bien en los titulares. Pero detrás del filtro hay una realidad más compleja: consumidores que no consumen, una crisis inmobiliaria que no se resuelve y una dependencia de las exportaciones que Trump puede dinamitar en cualquier momento.

Pekín lo sabe. Por eso admite que "persisten muchos problemas". La pregunta es si las herramientas que tiene serán suficientes para resolverlos. O si el 5% de 2025 será recordado como el último año en que China pudo presumir de haber cumplido sus metas.

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