China mueve fichas en Venezuela: busca garantías por hasta US$ 20,000 millones en préstamos pendientes
Juan Garate • Asesor Financiero en Reevalúa
Con Maduro capturado y un nuevo gobierno en formación, Pekín no quiere quedarse fuera de la mesa cuando se reestructure la deuda venezolana. Las autoridades chinas ya contactaron a Washington y Caracas para proteger sus intereses crediticios.
El contexto
Según Bloomberg, las autoridades chinas han contactado a altos funcionarios tanto de Venezuela como de Estados Unidos para obtener garantías sobre los préstamos del gigante asiático al país sudamericano. La incertidumbre post-Maduro ha activado una campaña de Pekín para asegurar sus intereses económicos y crediticios.
Los reguladores financieros chinos habrían solicitado a los principales bancos del país que detallen su exposición a Venezuela y aumenten la supervisión de riesgos relacionados con ese mercado.
Los números en juego
Deuda pendiente estimada: Entre US$ 10,000 y US$ 20,000 millones en préstamos que Venezuela debe a China.
Programa original: En 2007, China lanzó un esquema de préstamos respaldados por petróleo que ofreció financiamiento por más de US$ 60,000 millones a Caracas, convirtiéndose en su mayor acreedor.
Mecanismo de garantía: El pago de esas deudas se aseguraba mediante envíos de crudo venezolano a precios fijos.
Contexto actual: Buena parte de la cooperación se ha estancado o decaído ante el colapso económico de Venezuela y el deterioro de su producción petrolera.
La herencia Chávez
El rol económico de China en Venezuela es principalmente una herencia de la era Hugo Chávez (1999-2013). Durante ese período, la relación bilateral alcanzó su punto máximo con inversiones en infraestructura, energía y el programa de petróleo por préstamos.
Sin embargo, Bloomberg precisa que la presencia económica china en Venezuela es "menos amplia de lo que se suele contar", centrándose actualmente en:
- Compra de material de vigilancia y orden público por parte de Caracas.
- Ayuda a la construcción de estaciones satelitales en territorio venezolano.
La posición diplomática de Pekín
China ha condenado con dureza la intervención estadounidense en Venezuela y ha pedido la liberación de Maduro y de su esposa, Cilia Flores. Esta postura diplomática, sin embargo, no ha impedido que Pekín busque pragmáticamente asegurar sus intereses financieros con el nuevo escenario político.
Señales a satisfacer
- Mesa de reestructuración: China quiere formar parte de cualquier futura negociación para reestructurar el pasivo venezolano; su participación es inevitable dado el volumen de deuda.
- Postura de EE.UU.: Cómo Washington maneje las reclamaciones chinas definirá parte de la relación bilateral en un contexto ya tenso.
- Nuevo gobierno venezolano: Sus decisiones sobre honrar, renegociar o repudiar deudas con China tendrán implicancias geopolíticas significativas.
- Flujos petroleros: Si se reactiva la producción venezolana, el esquema de petróleo por deuda podría retomar relevancia.
Lo que satisface
- Pragmatismo chino: Pekín demuestra capacidad de separar postura diplomática de intereses económicos concretos.
- Diálogo abierto: Que China contacte tanto a Venezuela como a EE.UU. sugiere disposición a negociar independientemente del resultado político.
- Transparencia bancaria: La orden a bancos chinos de detallar exposición indica gestión de riesgo activa.
Lo que satisface menos
- Incertidumbre sobre montos reales: El rango de US$ 10,000 a US$ 20,000 millones es amplio; la falta de cifras precisas complica cualquier negociación.
- Garantías debilitadas: El colapso de la producción petrolera venezolana ha erosionado el mecanismo original de respaldo.
- Tensión geopolítica: China condenando la intervención de EE.UU. mientras negocia con Washington añade complejidad diplomática.
- Precedente para otros deudores: Cómo se resuelva el caso venezolano enviará señales a otros países con deudas significativas con China.
Implicancias geopolíticas
Para Estados Unidos:
- La reestructuración de deuda venezolana será una negociación con China en la mesa, no solo con Caracas.
- Oportunidad de condicionar apoyo a cambio de concesiones en otros frentes bilaterales.
Para el nuevo gobierno venezolano:
- Heredará compromisos con China que no puede ignorar fácilmente.
- La relación con Pekín será una variable clave en cualquier plan de reconstrucción económica.
Para China:
- Riesgo de pérdidas significativas si la reestructuración implica quitas importantes.
- Lección sobre los riesgos de préstamos a gobiernos con instituciones débiles.
Para otros acreedores de Venezuela:
- China como acreedor preferente (por el mecanismo petrolero) podría complicar la recuperación de otros tenedores de bonos.
Conclusión
La captura de Maduro no solo reconfiguró el mapa político venezolano; también activó una compleja partida de ajedrez financiero donde China busca proteger entre US$ 10,000 y US$ 20,000 millones en préstamos. Pekín ya está moviendo piezas, contactando tanto a Washington como a Caracas. El mensaje es claro: cualquier reestructuración de la deuda venezolana —una de las más complejas de la historia según UBS— tendrá que incluir a China en la mesa de negociación. El pragmatismo económico, una vez más, se impone sobre las declaraciones diplomáticas.
¿Debería el nuevo gobierno venezolano priorizar la relación con China o buscar distanciarse de los compromisos de la era Chávez-Maduro?