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Inversión Pública Fondo de Compensación Municipal

S/10,000 millones para municipalidades: el dilema entre más recursos y la misma (in)capacidad de ejecutar

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S/10,000 millones para municipalidades: el dilema entre más recursos y la misma (in)capacidad de ejecutar

Juan Garate • Asesor Financiero en Reevalúa

S/10,000 millones para municipalidades: el dilema entre más recursos y la misma (in)capacidad de ejecutar

El MEF acaba de anunciar que transferirá S/10,000 millones a gobiernos locales en 2026 vía Foncomun, S/2,000 millones más que el año anterior. Suena a buena noticia. El problema: las municipalidades peruanas tienen historial probado de no poder ejecutar ni el 70% del presupuesto que ya tienen. Más dinero sin más capacidad no cierra brechas; solo infla las cifras de recursos devueltos al Tesoro.


El Ministerio de Economía y Finanzas presentó una de esas noticias que en papel lucen perfectas: S/10,000 millones transferidos a municipalidades en 2026 para impulsar proyectos de inversión pública, cerrar brechas de infraestructura y fortalecer servicios básicos. El incremento viene del aumento gradual del Impuesto de Promoción Municipal (IPM), que pasó de 2% a 2.5% este año.

La ministra Denisse Miralles lo vendió con el discurso esperado: "Estamos llevando más recursos donde más se necesitan, a los centros poblados, comunidades y ciudades que esperan agua, pistas, postas de salud y servicios dignos".

Todo correcto. Excepto por un detalle incómodo: las municipalidades peruanas no saben ejecutar el presupuesto que ya tienen.


El elefante en la sala: la capacidad de ejecución municipal

Antes de celebrar los S/10,000 millones, miremos los datos de ejecución presupuestal de gobiernos locales en años recientes:

La realidad histórica:

  • Las municipalidades peruanas ejecutan en promedio entre 60% y 75% de su presupuesto de inversión anual
  • Las municipalidades distritales pequeñas (la mayoría del país) tienen tasas de ejecución aún menores, frecuentemente por debajo del 50%
  • Los principales cuellos de botella no son falta de recursos sino: falta de expedientes técnicos viables, procesos de contratación deficientes, personal no capacitado, y corrupción

Traducción: puedes duplicar el presupuesto, pero si el alcalde no sabe elaborar un expediente técnico o si los procesos de licitación se caen por falta de postores, el dinero simplemente no se gastará.


¿De dónde vienen estos S/10,000 millones?

El incremento del Foncomun viene del aumento gradual del Impuesto de Promoción Municipal (IPM), un tributo que grava las operaciones de venta de bienes y servicios en el país:

La mecánica del cambio:

  • IPM 2025: 2%
  • IPM 2026: 2.5% (+0.5%)
  • IPM proyectado 2029: 4% (incremento de 0.5% anual)

Para mantener la carga tributaria total en 18%, el IGV se reduce proporcionalmente conforme sube el IPM. Es un traslado de recursos del gobierno central hacia gobiernos locales.

¿El resultado? Aproximadamente S/2,000 millones adicionales por año fluyendo hacia municipalidades.

La ley establece que estos recursos adicionales deben destinarse exclusivamente a proyectos de inversión pública, priorizando infraestructura y servicios básicos. El MEF llevará un registro diferenciado para supervisar el uso correcto.

Suena bien en teoría. En la práctica, "supervisar" el gasto de 1,874 municipalidades dispersas por todo el Perú es una tarea titánica.


¿Quiénes se benefician realmente de esto?

Cuando analizas quién captura valor de una transferencia masiva de recursos públicos, la respuesta no siempre es "la población local":

Los ganadores obvios:

  • Empresas constructoras locales y regionales que pueden acceder a licitaciones municipales
  • Proveedores de materiales de construcción (cemento, fierro, agregados) en provincias
  • Consultoras que elaboran expedientes técnicos (un negocio que crece proporcionalmente al presupuesto municipal)
  • Estudios de abogados especializados en contratación pública

Los ganadores potenciales (si se ejecuta bien):

  • Ciudadanos de distritos con alcaldes capaces que logran materializar obras
  • Empresas que operan en zonas donde mejora la infraestructura (transporte, conectividad)

Los perdedores silenciosos:

  • Contribuyentes que pagan impuestos y ven cómo parte de esos recursos se desperdician por ineficiencia municipal
  • Gobiernos regionales y sectores del gobierno central que pierden margen fiscal mientras las municipalidades no ejecutan

Las señales que debes monitorear en 2026

Si eres empresario, proveedor, consultor o simplemente ciudadano interesado en que este dinero realmente se use, estas son las variables clave:

📊 Indicadores de éxito real:

1. Tasa de ejecución presupuestal al cierre de 2026

Si las municipalidades ejecutan menos del 70% del Foncomun ampliado, confirmaremos que el problema no es falta de dinero sino falta de capacidad.

2. Número de proyectos paralizados

El MEF menciona una "estrategia para culminar obras paralizadas". ¿Cuántas obras inconclusas hay actualmente y cuántas se terminarán en 2026?

3. Registro diferenciado del MEF

¿El MEF realmente publicará de manera transparente cómo se gasta el incremento del IPM? ¿Habrá consecuencias para municipalidades que lo desvíen a gasto corriente?

4. Procesos de licitación desiertos

Si aumentan las licitaciones que se declaran desiertas (sin postores) o que se cancelan, será señal de que las municipalidades no están preparando expedientes atractivos para el sector privado.


¿Qué significa esto para empresas y mercados?

Para constructoras y proveedores:

Hay una oportunidad clara si pueden navegar el complejo sistema de contratación pública municipal. Pero ojo: trabajar con municipalidades pequeñas implica riesgo de demoras en pagos, cambios de gestión (elecciones 2026) y expedientes técnicos deficientes. Diversifiquen clientes; no dependan de un solo municipio.

Para consultoras de proyectos:

La demanda de elaboración de expedientes técnicos crecerá. Las municipalidades necesitan ayuda para convertir recursos en proyectos ejecutables. Quien ofrezca servicios integrales (desde el perfil hasta la supervisión) tendrá ventaja.

Para empresas que operan en provincias:

Mejoras en infraestructura local (pistas, agua, saneamiento) reducen costos logísticos y operativos. Pero no esperen cambios en 2026; las obras toman años. Planifiquen horizontes de 2-3 años para beneficiarse de este impulso.

Para inversionistas en cemento, fierro, agregados:

El sector construcción en provincias tendrá un impulso. Empresas con presencia regional diversificada (UNACEM, Aceros Arequipa) se benefician estructuralmente de este tipo de políticas.

La pregunta incómoda que el MEF no responde

¿Por qué seguimos apostando por el mismo modelo de "transferir más dinero" cuando el problema estructural es la incapacidad técnica de los gobiernos locales?

Hay alternativas que nadie discute:

  • Mancomunidades municipales fortalecidas: Agrupar municipios pequeños para compartir unidades técnicas de proyectos
  • Programas de asistencia técnica obligatorios: Antes de transferir recursos adicionales, certificar capacidades mínimas
  • Incentivos por ejecución: Municipalidades que ejecutan bien reciben bonos; las que no ejecutan, pierden transferencias futuras
  • Tercerización de gestión de proyectos: Permitir que municipalidades pequeñas contraten operadores especializados

Pero es políticamente más fácil anunciar "S/10,000 millones para municipalidades" que decir "vamos a intervenir 500 municipios que no saben gastar su presupuesto".


Conclusión: Cuando el problema no es el dinero

En reevalúa creemos que el análisis económico serio requiere ir más allá de los anuncios y preguntarse: ¿qué condiciones deben cumplirse para que una política funcione?

El aumento del Foncomun a S/10,000 millones es necesario. Las brechas de infraestructura en el Perú son reales y costosas. Pero también es cierto que hemos visto este mismo patrón antes: más recursos transferidos, tasas de ejecución mediocres, obras inconclusas, y al final del año, millones de soles devueltos al Tesoro Público.

Para nuestros lectores —empresarios que evalúan oportunidades en contratación pública, inversionistas en sectores ligados a construcción, profesionales que trabajan con gobiernos locales— el mensaje es claro: la oportunidad existe, pero está condicionada a la capacidad de ejecución municipal, que históricamente ha sido deficiente.

No basta con que el MEF transfiera los recursos. Hace falta supervisión activa, asistencia técnica, y consecuencias para quienes no ejecutan. Sin eso, los S/10,000 millones serán otro titular optimista que no se traduce en pistas, agua potable ni postas de salud.

¿Quieres seguir el rastro de cómo se ejecutan realmente estos recursos y qué significa para tu sector? Regístrate en reevalúa y accede a análisis que van más allá de los comunicados oficiales para mostrarte dónde están las oportunidades reales y dónde están los riesgos que nadie menciona.

Porque en economía, como en construcción, los planos no construyen edificios. Y los anuncios de presupuesto no cierran brechas. Lo que importa es la ejecución. Y ahí es donde el Perú sigue reprobando.

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